FORO TENER PELO

Tu foro del cabello

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Por Javid
#7614


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"Un gran signo
apareció en el cielo:
una mujer vestida
de sol, con la luna
bajo sus pies y una
corona de doce
estrellas sobre su cabeza".

Apocalipsis capítulo 12.

La aparición de la Virgen de Guadalupe influyo en la conversión de muchos indios que todavía no estaban convertidos al cristianismo.

Año de la aparición 1531, diez años después de la conquista de México por Hernán Cortés y por los españoles.

En la mañana del 9 de diciembre de 1531, el indio Juan Diego se dirige por un camino cercano a la ciudad de México, cuando vio un resplandor muy grande, que resulta que es una mujer, y le pide que vaya al obispo de la ciudad de México y le construya en ese lugar un templo.

Juan Diego le dice que tiene miedo, porque no le iban a recibir y no le iban a hacer caso, la Virgen le dice que él es su hijo, que ella es su madre, que lo ama.

Juan Diego se presenta ante la autoridad eclesiástica y le dice que se le aparece una señora que le dicen la Reina del Cielo, y que le pide que le construya un templo en ese lugar, pero no le cree, por lo que le dice que vaya y que le de una prueba.

Entonces la Virgen el 12 de diciembre en la cumbre del Tepeyac, que es un cerro ubicado al norte de la Ciudad de México, le dice que recoja unas flores, rosas de Castilla (que no existían en la nueva España), y que se las lleve a Fray Juan de Zumarraga (obispo), las recoge en la tilma (manta de algodón que llevan los hombres del campo, a modo de capa, anudada sobre el hombro), las cuales deja caer hacia adelante y en el ayate (tela de hilo confeccionada con la fibra del maguey que se emplea para cernir harina o para confeccionar bolsas), de Juan Diego aparece la imagen de la Virgen de Guadalupe.
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Ante este milagro toda la autoridad eclesiástica se vuelca en la construcción de la primera capilla en el cerro de Tepeyac, donde actualmente florecen rosales de Castilla, y en el lugar donde se apareció la Virgen hay un manantial de agua.
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En el año 1750 se hicieron análisis para tratar de reproducir la imagen, y jamás encontraron un detalle de que pudiera haber sido pintado por mano humana.

No encontraron que tipo de pigmentos usaron para dar esa coloración y estos tonos.

40 años más tarde hay un accidente y se derrama en 1790 aproximadamente ácido muriático ( el ácido clorhídrico, ácido muriático, espíritu de sal, ácido marino, ácido de sal o todavía ocasionalmente llamado, ácido hidroclórico, agua fuerte o salfumán, es una disolución acuosa del gas cloruro de hidrógeno, es muy corrosivo y ácido), sobre la tilma, la cual se regenera automáticamente.

La tilma de Juan Diego, está hecha de fibras de maguey -una especie de cactus, se trata de una tela que no dura más de veinte años, pero la imagen se mantiene intacta como el primer día desde hace casi cinco siglos, después de haber permanecido más de un siglo sobre una pared húmeda, entre el humo de miles de velas, y manoseada por muchedumbres de indios.
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Los ojos de la imagen reaccionaban al acercarse la luz, como el ojo humano, que al recibir luz el iris se contraía, además de encontrar figuras de personas en el mismo.
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Es como si los ojos de la Virgen hubiera captado una fotografía de lo que allí estuviera pasando, y en donde quedaban reflejadas las 13 personas que había allí presentes en ese momento.
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Un premio Nobel de Química alemán, Richard Kuhn, comenzó a estudiar sobre la pigmentación de la tilma de la Virgen de Guadalupe y dijo literalmente "estos pigmentos son de origen desconocido,no existen en la tierra", además el color no está pegado a la tela, es como si una especie de fotografía tridimensional estuviera flotando a unas décimas de micra del ayate, la pintura no tiene contacto con el ayate, hay una separación de aproximadamente 10 y 15 micras, microscópica e imperceptible para el ojo humano, pero esa separación existe.

Quiere decir que la imagen está flotando sobre el lienzo y lo traspasa, es una imagen tridimensional.

El manto de la Virgen está lleno de estrellas y según la Nasa indica que se corresponde a posición de las estrellas sobre la ciudad de México, el día de la aparición.
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Descubrieron que la efigie de la imagen tiene una temperatura de 36º, que pertenece a una mujer joven de entre 14 y 15 años, y que está embarazada, y que al hacer un estudio del vientre, al ser de una mujer embarazada, alcanzaron a percibir latidos.

Recuerda que el símbolo de la independencia de México fue la Virgen de Guadalupe.
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Por Javid
#7615

Un investigador internacional experto en el proceso digital de imágenes decide investigar un proceso misterioso, oculto en los ojos de la Virgen.

En 1929 el fotógrafo oficial de la Basílica Guadalupana creyó percibir el rostro de un hombre en los ojos de la Virgen.

Cincuenta años después se iniciaba la investigación para constatarlo.

Se sacaron ampliaciones inmensas de su cuerpo.

El acercamiento a sus ojos saco a relucir lo imposible, en las manchas sin forma aparente podían reconocerse siluetas humanas.

En las dos córneas aparecen las mismas personas.

Son 13 personas.

La oftalmología describe el efecto de ‘Samson-Purkinje ’, la reflexión de imágenes en las córneas como si fuesen espejos, y esto se produce en los ojos de la Virgen de Guadalupe.

El fenómeno sólo es posible en ojos vivos, pero se produce en las córneas de los ojos de la Virgen de Guadalupe.

Lo que se ve sería una fotografía o momento de la estampación o grabación de la figura de la Virgen sobre la tela.

La córnea derecha tiene sólo 8 mm de diámetro, allí aparece la figura de un indígena azteca sentado, que sería un sirviente, que está casi desnudo, sentado y con las piernas cruzadas.

Aparece un rostro de un anciano, posiblemente español, podría ser el obispo Juan de Zumarraga, hay otra persona, un español cerca del obispo que no habla el idioma indígena, es un traductor Juan González, aparece una mujer de raza negra, María que era esposa de otro esclavo negro, a los que el obispo les dio libertad.

Todos miraban hacia un punto determinado, donde se encontró otro hombre indio, Juan Diego, llevaba una capa o tilma.

Los estudios se prolongaron por 20 años.

En las pupilas de la Virgen aparece además una familia, una pareja con tres niños, y dos adultos más, cargando la madre india a su hijo con el rebozo, como hacen las madres indias. Es un grupo familiar de 6 integrantes,.

El estudio trato de averiguar una explicación natural, y no la hubo.
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Por Javid
#7616

Dr. Andrés Brito hizo una tesis doctoral sobre la Sabana Santa.

Padre Juan González era el secretario e interprete del primer obispo de México fray Juan de Zumarraga, del cual nos llega un documento en el que se hace un relato corto de los hechos.

El obispo no hablaba el naguatel, el náhuatl ​ es una macrolengua yuto-nahua que se habla en México, era el idioma que hablaban los indígenas en el momento de la aparición.

Antonio Valeriano era un indígena extremadamente culto, y que escribió Nican mopohua


Nican mopohua
es el nombre con el que se conoce ampliamente el relato en náhuatl de las apariciones marianas de la santísima Virgen en México, bajo la advocación de Guadalupe, que tuvieron lugar en el cerro del Tepeyac, al norte de la actual Ciudad de México.

Nican mopohua (que puede traducirse como Aquí se narra) son en realidad las dos primeras palabras de este relato cuya autoría, según el editor Luis Lasso de la Vega), es de Antonio Valeriano que fue gobernador durante mucho tiempo debido a su valía, y el texto se publico el año 1548, quien escucho de boca del propio Juan Diego, el relato de los hechos que escribió, en ese año falleció el obispo y el indio vidente, Juan Diego.

Imagen "Aquí se cuenta", es lo que puede significar el título Nican mopohua.

Cuauhtlatohuac (que traducido del azteca significa el que habla como águila), fue un indígena bautizado posteriormente con el nombre de Juan Diego, al haberse convertido al cristianismo, nacido en 1474, y en ese momento con 57 años, era campesino, tejía mantas para luego venderlas, estuvo casado, su esposa había falleció, no tenía hijos, e iba a oír Misa el día de los sucesos.

Cuando comenzó a subir el cerro del Tepeyac, pudo distinguir en la cumbre un resplandor, junto a una sensación que le invadió y que él definió como el canto de numerosos pájaros y el aroma de muchas flores.

Fue testigo de una maravillosa aparición, en la que se aparece una magnifica doncella, a la que el llamo "nuestra madrecita".
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Él subió a la cumbre y vio a una Señora de sobrehumana belleza, cuyo vestido era brillante como el sol, la cual con palabras muy amables y atentas le dijo:

"juanito ( o también algunos dicen "digno Juan"), ¿ a dónde vas hijo mío?

"Ten por cierto, el más pequeño de mis hijos, que Yo soy la perfectísima siempre Virgen Santa María".

"Madre del verdaderísimo Dios, por Quien se vive", "el Creador de las personas", "el Dueño del Cielo y de la Tierra".

"Mucho deseo que aquí me levanten Mi casita sagrada, en dónde lo mostraré.

Lo daré a las gentes con todo Mi amor personal,
en Mi mirada compasiva,
en Mi auxilio,
en Mi salvación.

Porque Yo en verdad soy
Vuestra Madre compasiva,
tuya y de todos los hombres,
que en esta tierra estáis",

porque allí escucharé su llanto,
su tristeza,
para remediar y para curar
todas sus diferentes
penas, sus miserias y dolores.

Anda al palacio del Obispo,
y le dirás cómo yo te envió,
y ten por seguro que
te lo pagaré.


El indio Juan Diego trata a la Virgen con un lenguaje muy cariñoso y familiar, tratándola en todo momento con el término "Mi niña", ¿qué quieres mi niña?, "mi niña del Cielo", según el Dr. Andrés Brito la historia en el texto original es bellísima.

El franciscano y Obispo, Fray Juan de Zumarraga no lo cree.
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Entonces se produce el segundo encuentro con la Virgen, y le dice:

"ahí mi Niña, manda a alguien más culto que yo", a lo cual la Virgen le responde:

"Escucha el más pequeño de mis hijos,
ten por cierto que no son escasos mis servidores, mis mensajeros,
pero es muy necesario que tú personalmente vayas,
y mucho te ruego, hijo mío el menor, y con rigor te mando,
que otra vez vayas mañana a ver al obispo,
y de mi parte hazle saber mi voluntad".


Tiene una segunda entrevista con el obispo que tampoco le cree, y le dice que la diga " a su niña" que le de una señal, pero el obispo ordena a dos sirvientes que sigan a Juan Diego, pero no lo alcanzan, y estos van al obispo a decirle que no le crea.

Se da una tercera aparición en la que Juan Diego dice a su "niña":
"Mi niña del Cielo, dame una señal para que pueda demostrar, que tú estás ante mí."
Y la Virgen le dice:

"Bien está, hijo mío (indica el Dr. que la Virgen se somete a la voluntad del obispo)
volverás aquí mañana
para que lleves al obispo
la señal que te ha pedido;
con esto te creerá
y acerca de esto ya no dudará
ni de ti sospechará;
Y sábete, hijito mío,
que Yo te pagaré tu cuidado
y el trabajo y cansancio
que por Mi has emprendido".


Juan Bernardino era el tío de Juan Diego, se pone muy malo y dice que no le gustaría morir sin estar confesado, entonces Juan Diego, no sabía si ir a ver la niña del Cielo o buscar al cura, pero la Virgen se le hace la encontradiza y se lo encuentra en medio del camino y le dice (es su cuarta aparición):

"Pero ¿a dónde vas Juanito, a dónde vas por aquí?
Juanito contesta: ¿cómo amaneciste hoy niña mía? y Juanito le cuenta lo que sucede.
Y la Virgen le responde:
"Escucha, ponlo en tu corazón hijo mío el menor,
que no es nada lo que espantó, lo que te afligió,
que no se perturbe tu rostro ni tu corazón;
no temas esta enfermedad,
ni ninguna cosa punzante, aflictiva.
¿No estoy aquí, Yo, que soy tu madre?
¿No estas bajo Mi sombra y resguardo?
¿No soy la fuente de tu alegría?
¿No estás en el hueco de MI manto,
en el cruce de Mis brazos?
¿Tienes necesidad de alguna otra cosa?
Que ninguna otra cosa te aflija, te perturbe;
que no te apriete con pena la enfermedad de tu tío,
porque de ella no morirá por ahora.
Ten por cierto que ya está bueno."


Tras la respuesta de la Virgen, la alegría de Juan Diego era enorme.

La Virgen no contenta con eso, le dice:
"Anda sube a lo alto del cerro en que nos encontramos y trae las flores que encuentres".

Maravilla, Juan Diego ve como la Virgen ha hecho florecer de manera milagrosa, en pleno invierno mexicano, en lo alto del cerro, Rosas de Castilla, flores totalmente desconocidas en aquél lugar.

Y Juan Diego lleno de alegrías las recoge, porque así lo creerá el obispo, y las recoge en el ayate o tilma que es una especie de ponchito que llevaba por encima, y coge todas las que puede, desprenden una irradiación y un olor especial que le llena de gozo, se las lleva a la Virgen, que con todo su amor, las toca y las coloca ella misma con sus manos y las acomoda en el ayate de Juan, y le dice:

"Mi hijito menor, éstas diversas flores son la prueba,
la señal que llevarás al Obispo;
de Mi parte le dirás que vea en ellas Mi deseo,
y que por ello realice Mi querer, Mi voluntad.

Y tú..... tú que eres mi mensajero....
en ti absolutamente se deposita la confianza.
y mucho te mando con rigor que nada más a solas,
en la presencia del Obispo, extiendas tu ayate,
y le enseñes lo que llevas.

Y le contarás todo puntualmente,
le dirás que te mande que subieras
a la cumbre del cerrito a cortar flores,
y cada cosa que viste y admiraste,

para que puedas convencer
al Gobernante Sacerdote, para que luego ponga
o que está de su parte para que se haga,
se levante Mi templo que le he pedido."


Juan Diego sale corriendo para llegar al palacio del obispo, y se encuentra con los sirvientes que le maltratan, y que tratan de robarle el contenido que el llevaba atesorado entre sus brazos, suplica y se sienta a la puerta de donde dice no se moverá hasta ver al obispo.

El obispo accede y le dice que si le ha traído algo de su niña del Cielo, que se la mostrase, le cuenta todo y deja caer las rosas a los pies del obispo, de tal manera que no sólo aparecen las rosas, sino que aparece grabada de manera milagrosa, la imagen de la Virgen Santísima en el ayate del indio Juan Diego.

No quedándole al obispo la más mínima duda de que en efecto el relato del indio es auténtico y se convierte en el primero de los que veneran la imagen de la Virgen de Guadalupe, el en su oratorio privado.
Era 12 de diciembre de 1531.

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En este cuadro vemos arrodillado y en actitud orante, delante de la imagen a Fray Juan de Zumarraga.

A la vez de todo esto, la Virgen se aparece al tío de Juan Diego, a Juan Bernardino, que recordamos estaba enfermo.
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Le cura de su enfermedad y le revela su nombre.

Todo esto sucede 40 años del descubrimiento de América por Cristobal Colon,
y 10 años después de la conquista de México por parte de Hernán Cortés con sus 500 soldados.


La mitología de los Aztecas